Operada en el vientre de su madre con la ayuda de la impresión 3D

 

Cuando Caitlin Veitz acudió a hacerse su primera ecografía a las veinte semanas de embarazo, su feliz expectativa se trocó rápidamente en miedo y angustia al conocer por el ginecólogo que el corazón de su futura hija estaba creciendo fuera de la pared torácica.

Los médicos no pudieron tranquilizarla porque la situación era tan anómala que prácticamente no había antecedentes ni datos a los que remitirse para albergar esperanzas.

A pesar de que problemas congénitos del corazón afectan a uno de cada cien niños, lo que supone una incidencia relativamente alta, el del bebé de Caitlin era uno de los más raros con que se había encontrado la Medicina, según el testimonio de Joseph Dearani, cirujano pediátrico de la Clínica Mayo, en los Estados Unidos.

Su supervivencia dependía de una intervención quirúrgica muy compleja, que debía involucrar a personal altamente especializado y dotado con tecnologías 3D.

Operada en el vientre de su madre con la ayuda de la impresión 3D

Antes del nacimiento de la niña, para la que sus padres habían elegido el nombre de Kieran, la doctora Jane Matsumoto convirtió las imágenes por ultrasonido del feto en un modelo virtual en 3D, utilizando para ello programas de la empresa belga del sector de la impresión 3D Materialise.

La doctora Matsumoto segmentó con un código de colores los órganos principales y trabajó con los médicos de Caitlin para ver dónde se hallaba el defecto de la niña en relación con la placenta, el hígado y el útero. También preparó un modelo impreso en 3D de su anatomía, mientras la niña se hallaba todavía en el vientre de su madre.

Operada en el vientre de su madre con la ayuda de la impresión 3D

La réplica impresa en 3D de Kieran resultó vital para los cirujanos. Gracias al modelo de tamaño natural, los médicos pudieron observar que no sólo el corazón, sino también el hígado y los intestinos del bebé se estaban desarrollando fuera de su cuerpo.

"A partir del modelo impreso en 3D nos percatamos de que tratar de solucionar todos los defectos a la vez podía provocar demasiado estrés en el bebé", recuerda el doctor Christopher Moir, cirujano pediatra.

Operada en el vientre de su madre con la ayuda de la impresión 3D

Los médicos tuvieron que dar prioridad a la colocación del corazón dentro del pecho. se planificó la realización de una cesárea en la trigésimo séptima semana de embarazo para, a continuación, operar a la niña.

Sin embargo, no salió como estaba previsto. Se produjo un aumento repentino en la presión arterial de la madre, acompañado de un debilitamiento alarmante en los signos vitales del bebé.

Había que provocar un parto de emergencia antes de lo previsto. Dada la gravedad de la emergencia , en tan sólo  90 minutos se pusieron a disposición de los cirujanos 60 médicos y enfermeras pertenecientes a doce equipos diferentes.

Varios de ellos se relevaron durante cinco horas para darle la vuelta al corazón de Kieran e introducirlo dentro de su pecho.

Lo que podría haber sido una emergencia rayana en la tragedia fue manejado de forma espectacularmente positiva gracias a semanas de planificación avanzada con el apoyo de la impresión 3D.

Operada en el vientre de su madre con la ayuda de la impresión 3D

Después de permanecer cuatro meses y medio en observación en una unidad de cuidados intensivos pediátricos, Kieran estuvo lista para irse  a su casa.

Operada en el vientre de su madre con la ayuda de la impresión 3D

Seis meses después, su evolución y su crecimiento eran normales y similares a los de otros bebés de su edad.

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