"Solo Usamos El Poder De Nuestra Mente Para Imaginar Lo Malo Que Nos Puede Ocurrir"

 

El tono de su voz, enérgico, alegre, rápido, ya describe a Enhamed Enhamed como una persona vital. Pero su carrera termina de confirmarlo: tiene 28 años, 4 medallas de Oro en los Juegos Paralímpicos de Pekín, dos de plata y una de bronce en los de Londres y ha completado la prueba deportiva más dura, el Iroman (4 kilómetros nadando, 180 en bici y un maratón de 42). Y en la mente de este grancanario, siempre una frase: “El hombre sensato se adapta al mundo; el insensato hace que el mundo se adapte a él”: Este mes se cumplen 20 años desde que Enhamed Enhamed se quedó ciego, dos décadas marcadas por la superación, por la perseverancia y por el optimismo, que ahora comparte en su libro Iron Mind, el exito esta en tu mente (Arcopress).

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Es un libro que da mucha fuerza para seguir adelante en todos los aspectos, no sólo en el deporte. También en la vida.

Sí, ese era mi objetivo: que cualquier persona que lo lea pueda identificarse en sus capítulos y le sirva para algo en su vida personal. He recibido muchos mails y mensajes de todo tipo de personas pero, salvo dos que sí eran deportistas profesionales, el resto no tenía nada que ver con el mundo del deporte, así que creo que he cumplido.

En las páginas del libro dices que no somos conscientes de la fortaleza de nuestra mente, de su poder.

Sí. Es curioso. Usamos el poder de nuestra mente, pero únicamente para imaginarnos lo negativo que nos puede llegar a ocurrir. Si alguien falta a la cita, siempre pensamos que se ha olvidado, que le da igual la reunión… O si estás en un viaje, es más habitual pensar que el hotel va a ser horrible, que te va a llover o que no vas a disfrutar tanto como esperas. Y, ¿de dónde has sacado todo eso? Pues de tu mente, que te predispone a que todo vaya mal. En Matrix decían: “tu mente es tu cárcel”. ¿No será mejor que tu mente sea tu paraíso, tu patio de recreo? Seríamos más felices…

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Tus padres tienen también su protagonismo en la historia, por el apoyo que te han dado. De hecho, dices que los grandes supervivientes son los niños por su capacidad de adaptación, mientras ningún adulto les joda.

Es exactamente lo mismo. Los niños, cuando quieren algo, simplemente lo intentan. Ningún bebé revisa ninguna estadística de caídas y tropezones cuando empieza a andar, sólo se lanza a hacerlo. Pero luego llegará un adulto que le dirá “ten cuidado”, “hazlo como yo”… El apoyo de los padres, sus consejos, tienen que ser tomados como una guía, pero nunca dejando que se pase la barrera de la sobreprotección.

Precisamente fue un niño el que, cuando tenías 21 años, te preguntó si renunciarías a todas las medallas a cambio de recuperar la vista. Ese fue el germen de todo lo que has vivido después.

Y todavía lo pienso a veces. Efectivamente, ese niño fue el que me hizo caer en la cuenta de lo que yo quería hacer, lo que necesitaba hacer. Ya había empezado a vivir mi vida de otra manera, la ceguera para mí no era un obstáculo, sino una peculiaridad de mi persona que ya había asumido. Yo me sorprendí a mí mismo cuando le dije que no, pero no podía decirle otra cosa.

El libro está dividido en los elementos: tierra, fuego, aire y agua. El último elemento, dices, somos nosotros. Como nadador profesional, ¿tu medio favorito es el agua?

Antes lo era, aunque ahora adoro correr. El agua sigue teniendo algo especial para mí: en cuanto me meto en ella, siento que forma parte de mí, que soy libre, pero no dejo de estar en una piscina más o menos grande. La cosa cambia cuando corro, porque allí la única barrera que encuentro es la de mi cansancio.

CASTELLÓN DE LA PLANA 10/03/2012 ENHAMED ENHAMED MOHAMED EN LA PISCINA OLIMPICA ACF FOTOGRAFIA

Te enamoraste de la carrera preparándote, precisamente, para el Iron Man en Lanzarote.

Exacto. El hecho de ponerme la música, de hablar con el amigo con el que estoy corriendo, de escuchar la naturaleza… lo cambia todo. Corriendo soy libre. Hasta que no lo vives, es simplemente un concepto pero, cuando estás en movimiento, todo cambia. Si pudiera, iría corriendo a todas partes…

Y también dices que, al utilizar la vista como sentido principal, se pierden muchos otros estímulos.

Nuestro cerebro sólo puede prestar atención a determinadas cosas. Si tienes un dolor de cabeza, a veces no ves ni lo que tienes delante, porque tu cerebro está centrado en el dolor. Pero si cuando tienes ese malestar alguien te dice que han vaciado tu cuenta del banco, o que la grúa se ha llevado tu coche, el dolor desaparece y tu cerebro pasa a centrarse en otra cosa. Pues lo mismo pasa con la vista, que a veces copa todo e impide prestar atención a otros estímulos captados por otros sentidos, como la textura del suelo bajo tus pies o el olor de la naturaleza.

¿Qué consejo le darías a la generación milenial?

A mí los consejos no me terminan de convencer, pero la única idea aplicable a todos es la de “búscate la vida”. Muchas veces la gente se paraliza, no sabe con quién hablar, cómo buscar. Yo les diría: sal ahí, sé proactivo, listo, pícaro… y encuentra soluciones allí donde otros ven problemas. Cuando uno se busca la vida, aprende y termina por pasarle algo curioso: llega un momento en el que desarrolla una tolerancia al dolor y una capacidad de perseverancia que el resto no tiene. Y ese es el camino al éxito.

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: http://www.codigonuevo.com

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