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El Instituto Fraunhofer crea microrreactores para usos médicos por impresión 3D

 

Investigadores del Instituto Fraunhofer (Alemania) han desarrollado un versátil sistema de impresión 3D o fabricación aditiva, que permite realizar implantes de hueso, dentaduras, material quirúrgico o microrreactores con una libertad casi absoluta en su diseño.

La visión del instituto es un pequeño aparato del tamaño de una moneda de dos euros, junto a la cama del paciente, donde se prepara de forma personalizada el tratamiento de cada paciente, analgésicos, antibióticos, etc. que son dispensados de forma contínua y modificable para adaptarlo al estado de salud en todo momento. De momento, aún no se ha conseguido, pero están en el camino.

Los científicos del Fraunhofer trabajan en un sistema de impresión 3D por "suspensión", además de otras técnicas de fabricación tradicional, para crear no sólo estos microrreactores médicos, sino también implantes óseos, dentaduras o material de quirófano.

Durante un evento médico que se celebra mañana en Stuttgart, presentarán su desarrollo que permite crear componentes médicos de "casi cualquier diseño imaginable". "No tenemos limitación de color o material, esto nos permite usar cerámica, vidrio, plástico o incluso metal, usando impresión 3D de termoplásticos. Además, se pueden trabajar distintos materiales a la vez", ha señalado Tassilo Moritz de la división de materiales y procesos del Instituto Fraunhofer IKTS.

De momento aseguran haber tenido éxito en el laboratorio con cerámicas de alto rendimiento y metales duros. Ahora buscan socios que les permita llevar su tecnología al uso en procesos reales.

La clave del proceso es la preparación de una suspensión con cerámica o metales. La mezcla se hace en base a un aglutinante termoplástico, que funde alrededor de los 80ºC. De esta forma, se prepara una mezcla óptima en cuanto a cantidad de partículas de cerámicas, metales o vidrios, que permite crear un líquido con la viscosidad adecuada para depositar gota a gota y que se enfríe lo suficientemente rápido para endurecerse una vez depositada, que no se esparza y que permite seguir con el proceso gota a gota para crear las diferentes capas.

Los investigadores esperan grandes avances a partir de ahora, ya que la tecnología no había permitido hacer plantas químicas en miniatura, aunque esta forma de fabricar microrreactores puede ofrecer un salto importante en esa línea.

La investigación se lleva a cabo en el proyecto CerAMfacturing, financiado por la Unión Europea, que comenzó el pasado octubre de 2015 y tendrá una duración de tres años.

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