×

Advertencia

JUser: :_load: No se ha podido cargar al usuario con 'ID': 121

Innovación para superar obstáculos

 

Cada vez queda menos para que la tecnología de exoesqueletos sea tan barata como para que cualquiera pueda aprovecharse de ella, como demuestra este exoesqueleto de SuitX.

Aunque cuando pensamos en exoesqueletos nos imaginamos poder levantar grandes pesos sin esfuerzo, o conseguir logros que serían imposibles para nuestro cuerpo humano, hay un sector de la población a la que les vendría muy bien para algo tan básico como andar. Estamos  hablando, por supuesto, de discapacitados que han perdido, o nunca tuvieron, el uso de sus piernas y que están limitados por su silla de ruedas; sin embargo, los exoesqueletos son una tecnología puntera, y por lo tanto, muy cara, imposible de costear para una persona normal, con precios que rondan sobre los 100.000 dólares.

SuitX  es una una compañía nacida a partir de ingenieros de la Universidad de California y el Laboratorio de Ingeniería Humana de Berkeley. El Phoenix es su primer producto, un nombre apropiado porque permitirá a muchas personas volver a caminar (lo de volar lo dejamos para otra época), y se caracteriza por dos cosas: primero, es lo suficientemente completo, ligero y capaz como para tenerlo en cuenta, aunque no sea el mejor en ninguno de sus campos. Y segundo, cuesta sólo 40.000 dólares.

Con un peso de 12 kilogramos, está compuesto de dos motores a la altura de la cadera y una mochila en la que se guarda la batería. El diseño de la estructura de fibra de carbono que sostiene las piernas es modular, por lo que puede adaptarse a cualquier persona sin importar su altura, o si sólo necesita apoyo adicional en una pierna.

Una vez instalado, el usuario puede activar el sistema y controlarlo con los botones integrados en un par de muletas. A partir de ahí, el exoesqueleto hará el trabajo para mover las piernas con una eficiencia notable: es capaz de alcanzar una velocidad de 1,7 kilómetros por hora, y la batería de la mochila dura hasta cuatro horas seguidas andando, y ocho horas de movimiento intermitente.

Este es sólo uno de los muchos exoesqueletos que están desarrollándose con este objetivo, pero para que realmente se popularicen, antes tendrán que resolver varios problemas. Por ejemplo, el mantenimiento, que en el caso del Phoenix tiene que ser llevado a cabo por los propios empleados de SuitX.  Además, no está claro que el futuro sea el uso de baterías en mochilas.

l proceso de instalación también podría mejorarse, confiesan sus creadores, que creen que la tecnología llegará al punto correcto cuando el usuario quiera ir a comprar el pan y no gaste tanto tiempo en ponerse el exoesqueleto que le sería más rápido ir en silla de ruedas.

Búsqueda personalizada

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Búsqueda personalizada

Volver