A Carlos el deporte le dio otro motivo para vivir

 

 

Bien dice el popular refrán que las cosas pasan por alguna razón. En la vida son muchas las dificultades que el ser humano debe enfrentar, y en algunas de ellas, como en este caso, el protagonista sale avante.
 
Carlos Ariza es en la actualidad un deportista de alto rendimiento que representa a Santander enciclismo paralímpico. Pero su historia comenzó hace más de quince años, cuando por cosas inexplicables del destino quedó parapléjico. Desde ese momento su vida dio un vuelco total.
 
 “Cuando estuve de pie me dediqué a labores varias, pero no era deportista, me gustaba mucho el comercio”, comenta Ariza, que compite en la categoría H4 en el marco de los Juegos Deportivos Nacionales y que es dueño de un estanquillo en Tuluá de nombre Zona R Licores.
 
Perder la sensibilidad en sus piernas no fue fácil. De hecho en varias ocasiones cuestionó su devenir y hasta prefirió por momentos haber perdido la vida y no un poco de ella. Pero se recuperó. Y lo hizo gracias al deporte.
 
“Empecé a jugar baloncesto en silla de ruedas y duré nueve años en esa disciplina. Luego me aburrí y tomé la decisión de cambiar. Un día conocí al cabo primero Leonardo Fabio Varón y me entusiasmó para pasarme al ciclismo”, argumenta el deportista, que desarrolla una juiciosa y estricta rutina de entrenamiento de cuatro horas, seis días a la semana.
 
Varón, referente del hand-bike colombiano, fue el gestor y responsable del renacimiento de Carlos. “Lo invité, le presté mi bicicleta desde ese entonces y le quedó gustando. Luego le traje una de Estados Unidos, que es con la que compite en este momento”, aclara el exintegrante del Ejército Nacional, que perdió sus dos piernas tras pisar un campo minado.
 
El deporte, en especial el ciclismo, le dio un nuevo motivo para vivir a Carlos, que no avizoraba la luz en un panorama cuya oscuridad se hacía cada vez más imponente. “Uno cambia de percepción y se da cuenta de que las cosas pueden mejorar. Cuando uno es deportista adquiere salud y evita que la vida se vuelva sedentaria y monótona”, agrega Ariza.
 
Hoy, tras años de formación, superación personal y mucha fe, completa miles de kilómetros recorridos con sus manos como la principal herramienta. “Espero conseguir una medalla de oro en estos Juegos, sería una alegría enorme”, concluye Carlos en la antesala de la finalización del ciclismo de las justas deportivas más importantes del país.
  Prensa Coldeportes 

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