La 'píldora' podría aumentar el riesgo de depresión

Las mujeres que usan métodos hormonales como métodos anticonceptivos, como la "píldora", podrían tener un riesgo ligeramente más alto de desarrollar depresión, y las adolescentes podrían ser las más vulnerables, sugiere un estudio de gran tamaño.

Los investigadores dijeron que los hallazgos confirman el vínculo entre los métodos anticonceptivos hormonales y los síntomas de depresión. Pero la asociación no demuestra que haya una relación causal.

Los fabricantes ya hablan de "cambios en el estado de ánimo", incluyendo la aparición o el empeoramiento de la depresión, en los posibles efectos secundarios de sus productos.

Pero este nuevo estudio de más de 1 millón de mujeres refuerza la evidencia de una conexión, dijo el Dr. Ojvind Lidegaard, de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca.

Lidegaard dijo que las mujeres con antecedentes de síntomas depresivos podrían pensar en métodos anticonceptivos no hormonales, como los dispositivos intrauterinos (DIU) que liberan cobre para evitar que el esperma fertilice al óvulo.

La Dra. Jill Rabin, una gineco-obstetra que no participó en el estudio, dijo que lo importante es tener a un médico "en el que confíe" y con el que hablar sobre las ventajas y desventajas de todas las opciones de anticonceptivos.

"Todos tenemos que ser conscientes del hecho de que las hormonas pueden tener efectos en el estado de ánimo", planteó Rabin, codirectora de la división de atención ambulatoria de los Servicios PCAP de los Programas de Salud de las Mujeres de Northwell Health, en New Hyde Park, Nueva York.

Los médicos deberían preguntar a las chicas y a las mujeres de forma rutinaria si tienen antecedentes de síntomas depresivos cuando se hable sobre las opciones de métodos anticonceptivos, sugirió Rabin.

Hay "muchas opciones" con respecto a los anticonceptivos, dijo, incluyendo las hormonales de dosis baja.

Para realizar el estudio, el equipo de Lidegaard usó el sistema de bases de datos nacionales de salud de Dinamarca para evaluar a más de 1 millón de mujeres de 15 a 34 años de edad entre 2000 y 2013. Se les dio seguimiento durante un promedio de 6 años.

Durante ese tiempo, las mujeres que toman anticonceptivos hormonales tenían entre un 23 por ciento y el doble de probabilidades de empezar a tomar antidepresivos, en comparación con las mujeres que no usaban anticonceptivos hormonales.

Y los riesgos eran mayores cuando los investigadores se centraron en las adolescentes de 15 a 19 años.

Las adolescentes que usaban parches hormonales o anillos vaginales, o DIU con progestina, tenían aproximadamente 3 veces más probabilidades de que les recetaran un antidepresivo, en comparación con las demás adolescentes, mostraron los hallazgos.

El riesgo asociado con las píldoras anticonceptivas fue un poco menor. Las adolescentes que usaban la tradicional "píldora" (que contiene estrógeno y progestina) tenían un riesgo un 80 por ciento más alto de empezar a tomar un antidepresivo. Las que tomaban la "mini-píldora" que contiene solamente progestina tenían el doble de riesgo.

Aun así, las diferencias en términos absolutos eran pequeñas, encontró el equipo de Lidegaard. Solo algo más de 133,000 mujeres empezaron a tomar un antidepresivo durante el periodo de estudio.

Por supuesto, otros factores pueden afectar al riesgo de depresión de una mujer, y es "siempre difícil" descartar las demás explicaciones, dijo Lidegaard.

Pero su equipo pudo tener en cuenta algunos de esos otros factores, como el nivel educativo de una mujer y si tenía un síndrome de ovario poliquístico o endometriosis, afecciones que a menudo se tratan con anticonceptivos hormonales.

Además, los investigadores hallaron que las mujeres tenían un riesgo más alto de empezar a tomar un antidepresivo en el año posterior al uso de anticonceptivos hormonales, en comparación con el año anterior.

En cuanto a la razón por la que las adolescentes tenían un riesgo más alto que las mujeres con mayor edad, Lidegaard apuntó a dos posibles explicaciones.

La adolescencia es un "periodo sensible", dijo, así que las adolescentes podrían verse más afectadas por las hormonas externas que las mujeres de mayor edad.

O, comentó Lidergaard, las mujeres jóvenes que desarrollan "síntomas del estado de ánimo" después de empezar a tomar anticonceptivos podrían dejar de usarlos. Eso significaría que las mujeres que siguen en ello a lo largo de la veintena y la treintena son un grupo menos vulnerable.

Rabin dijo que es importante mantener la cuestión en perspectiva. "Sabemos que cualquier cosa que recetamos tiene beneficios y riesgos", indicó.

Así que, dijo, el pequeño aumento en el riesgo de depresión se tiene que sopesar con las "ventajas" de usar un método anticonceptivo efectivo.

Los resultados del estudio aparecen en la edición en línea del 28 de septiembre de la revista JAMA Psychiatry.

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