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La emotiva historia de Valentina: papá tiene una discapacidad y mamá es Down

En muchas ocasiones, llegan a nuestras manos noticias de bebés que sencillamente nos dejan con la boca abierta y que nos sorprenden. Y eso es lo que nos ha ocurrido precisamente con la historia que te vamos a presentar, una historia que, además, nos emociona y que nos hace acabar con prejuicios. Sí. Nos estamos refiriendo a la historia de Valentina, una pequeña brasileña absolutamente sana que tiene un papá con una discapacidad y una mamá que cuenta con Síndrome de Down.

María Gabriela Andrade y Fabio Marchetti de Moraes son los padres más felices del mundo. Pese a todos los pronósticos, su amor fue premiado con un hijo y hace ocho años trajeron al mundo a Valentina. Hoy la disfrutan y son los protagonistas de una lección de vida desde la localidad de Socorro, Brasil.

Como ella tiene síndrome de Down y él un retraso mental, las probabilidades eran pocas, ya que solo el 50 por ciento de las mujeres con esta condición pueden quedar embarazadas. Además, las chances de que el bebé nazca con discapacidad son de entre el 25 y 50 por ciento.

"Su forma de ver la vida es más simple que la nuestra. Nunca he visto a una pareja disfrutar tanto de la paternidad", afirmó la abuela.

"Su forma de ver la vida es más simple que la nuestra. Nunca he visto a una pareja disfrutar tanto de la paternidad", celebró Laurinda, la abuela, en una entrevista con el diario español. La mujer contó que su hija "odia la palabra imposible y que le digan que no".

La historia personal de los papás también esconde muchas emociones. Cuentan que iban al colegio juntos, pero él se cambió y regresó a los pocos años mientras ella salía con otro chico. "Fabio no se rindió y luchó hasta reconquistarla. Le regalaba continuamente cajas con sus caramelos favoritos. Desde entonces no se han separado ni un momento", relató el mismo medio.

Creyendo que no había oportunidades de quedar embarazados, también tenían relaciones sexuales despreocupadamente. Hasta que el destino demostró que el síndrome de Down y la paternidad no se oponen: "Fue increíble, no nos lo podíamos creer. Mi hija llevó todo el proceso con mucha calma y estaba muy feliz".

 

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