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Un hombre con síndrome de Down quedó huérfano y su maestra lo adoptó

Rio O NEGRO.- Rosita Guizzardi es maestra, tiene 52 años y vive en Sierra Grande. A pocos años de jubilarse, nunca se imaginó que iba a ser mamá por tercera vez. Decidió adoptar a Pablo Liberini, un hombre de 40 años con síndrome de Down que quedó huérfano, informó el diario Río Negro.

Rosita fue la maestra de Pablo durante su adolescencia, en una escuela especial. Cuando él creció, compartieron momentos en un taller de floricultura. Allí construyeron un invernáculo, donde juntos se abrieron caminos al cultivo de flores, la confección de macetas y el abono. "En ese taller capacitamos ayudantes de floricultura y huerta", contó la profesora.

La relación trascendió al ámbito educativo y el cariño fue cada vez mayor, al punto que Pablo llegaba a la casa de sus papás y siempre hablaba de su maestra. "Fue un amor a primera vista", contó Rosa.

"La relación creció tanto que compartimos muchos cumpleaños, momentos felices, veranos en Playas Doradas. Cuando mi hija cumplió los 15, el primero que bailó el vals con ella fue Pablo", recordaron Rosita y su hija Cintia.

La relación entre la maestra y el alumno trascendió el ámbito educativo
La relación entre la maestra y el alumno trascendió el ámbito educativo. Foto: Facebook
 

Años más tarde, con la muerte de una vecina, Pablo comenzó a preguntarles a sus papás qué significaba que ella no estuviese más. En ese momento, decidieron que era el momento para explicarle que ellos en algún momento no iban a vivir más. Incluso, teniendo en cuenta que ya estaban en edad avanzada.

En ese momento, Pablo no dudó y les pidió que cuando eso pasara, quería tener una nueva mamá: su profesora Rosita.

15 años después, murió Sara, la mamá del hombre. Desesperado, su padre empezó a averiguar qué haría con su hijo, dado que él ya era un anciano. A través del Juzgado de Familia, dejó la curatela de Pablo a Rosa y José Quiroz. Siete meses más tardes, murió.

En cuanto a familia de sangre, Pablo tiene un hermano que vive en Italia y dos tíos que viven en Buenos Aires. Quedar huérfano y cambiar de ciudad iba a ser muy doloroso para el hombre. Ante esta adversidad, su maestra decidió tener uno de los gestos más grandes del ser humano y lo adoptó.

Con su nueva familia, Pablo pasa los días entre la cocina, el arte y los inventos
Con su nueva familia, Pablo pasa los días entre la cocina, el arte y los inventos. Foto: Facebook

"Al otro día que falleció Sara, me empezó a llamar 'mamá' y a todo el mundo le dice que yo era su nueva mamá. De todas formas nuestra idea es que tenga siempre presente a sus papás y a su familia. El vínculo está y va a seguir", contó Rosita al diario Río Negro.

Hoy, Pablo mantiene una vida muy activa. En su casa de toda la vida, a la que se mudó Rosa y su familia, pasa los días entre la cocina, el arte y los emprendimientos sustentables. Sentado en una hamaca, frente al porta retratos de sus padres fallecidos, suele pensar en ideas para llevar a cabo con su nueva mamá.

Llevan a cabo lo que llaman "pisotapita", es decir, realizar baldozas para la casa con tapitas de gaseosas. Y, además, hacen sobres de papel con revistas para regalar a kioskos y que no se entreguen bolsas de nylon.

El sueño que tenía Pablo era tener su fiesta de cumpleaños de los 40, como tuvo su amiga Florencia -una compañerita de la escuela especial-. "Quería una fiesta. Hicimos un esfuerzo y armamos una linda fiesta en febrero de este año donde estuvo hasta su hermano Atilio".

 

 

Fuente: La Nacion 

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